Trabajo de Amanda
La década de los cincuenta, imagino que, para muchos de mi generación, marcada por una posguerra ya asumida por nuestros mayores, y unos silencios, terrores y misterios que jamás nos explicaron, fue una gran década para el cine de Hollywood. El cine que nosotros veíamos, el que nos dejaba soñar con historias tan imposibles de protagonizar, tan alejadas de nuestra realidad, que nos apoderamos de ellas hasta el punto de pensar, ahora, que conformaron nuestro modo de ser y, desde luego, nuestra capacidad de sobrevivir.
[...] Los hábitos de aquellos años y el retraso y aislamiento de nuestro país tenían como contrapartida que, en los 50, pilláramos muchas películas de los últimos 40, que duraban años en explotación, por lo que, cuando un filme nos apasionaba, terminábamos sabiéndonoslo de memoria. Quizás por eso el arrebato que nos producía una actriz o un actor solía ser fomentado gozosa y dolosamente, y aquellos héroes, fueran protagonistas o no de películas pecaminosas, arrebataban no sólo nuestra admiración, sino un sentimiento de íntima posesión que no creo que se parezca en absoluto a lo que cualquier chaval o chavala pueda sentir ahora por Kevin Costner o Demi Moore. Debo confesar que una cosa son las películas que a mí me impactaron en aquellos años y otra, muy distinta, las que han pasado a la Historia. Veamos.
En 1950 el Oscar a la mejor película lo ganó Eva al desnudo, de Mankiewicz, quien también obtuvo el del mejor director, y el del mejor guión, El crepúsculo de los dioses, de Wilder. Sin embargo, a mí la que más me gustó fue Pánico en las calles, de Kazan, posiblemente por Richard Widmark, y la que recuerdo haber visto más veces, además de coleccionar sus cromos fue Las minas del Rey Salomón, que me pareció un peliculón. Con los años, descubrí El tercer hombre, de C. Reed, y, por supuesto, El crepúsculo de los dioses y William Holden.
El 51 fue glorioso, aunque yo no lo supiera. Mi película preferida, El gran Caruso, de Thorpe -protagonizada por Mario Lanza y Ann Blith, con la que, en el mejor de los casos, pretendía parecerme porque mi padre me decía que era una espantosa raspa de sardina-, y Un americano en París, de Minnelli, con Gene Kelly y Leslie Caron, desarrollaron mucho más mi sentido de la fabulación y, desde luego, el musical, que las míticas Un lugar en el sol, de G. Stevens, con Montgomery Clift y Elisabeth Taylor; Un tranvía llamado deseo, de Kazan, con Marlon Brando y Vivien Leigh, o La reina de Africa, de Huston, con Bogart y Hepburn. Está claro que con los años he sentado la cabeza. Insisto en la diferencia de tiempo con la que aquí podíamos ver las películas americanas en relación a su año de producción.
Sin remisión, en el 52, o cuando los descubriera, caí rendidamente en los brazos de Gary Cooper y Solo ante el peligro, de Zinnemann, y me impresionó bastante Marlon Brando en Viva Zapata, de Kazan. Más tarde, descubrí Cautivos del mal, de Minnelli, con Kirk Douglas, y mucho después, El hombre tranquilo, de Ford, John Wayne y Mauren O’Hara. Y es que, ya de pequeña, había decidido que Wayne no era mi tipo, cosa que no me justifica en absoluto.
Lo que más me enterneció del 53 fue Vacaciones en Roma, de Wyler, con Andrey Hepburn y Gregory Peck y, ni más ni menos que La túnica sagrada, de Henri Koster, con Richard Burton y el insoportable Victor Mature, además de Lili, de Charles Walters, con Leslie Caron y Mel Ferrer. Naturalmente, con el sentido común algo más desarrollado, fueron Raíces profundas, de Stevens, y, sobre todo, Julio César, de Mankiewicz, Brando y Mason, y De aquí a la eternidad, de Zinnemann, con mis adorados Clift y Lancaster.
De la cosecha del 54 seguramente la película que más veces vi fue Siete novias para siete hermanos, de Stanley Donnen. También un «western» que no está precisamente en los anales, Lanza rota, de E. Dmytryk, Spencer Tracy y Richard Widmark. Las películas del año fueron sin duda La ley del silencio, otro Kazan con Marlon Brando, y La condesa descalza, otro Mankiewicz con Bogart, Ava Gardner y el recientemente desaparecido Rossano Brazzi. De este año son, Sabrina, de Wilder, Música y lágrimas, de Mann, Creemos en el amor, de Negulesco, y algunas más que ya quisiéramos poder equiparar a la producción actual.
La película social del 55, me refiero siempre a la producción americana, fue Marty, de Derlbert Mann. La más trascendente, Al Este del Edén, de Kazan. La más dramática, Mañana lloraré, de D. Mann. La «cinco estrellas», supongo, Atrapa a un ladrón, de Hitchcock, Gary Grant y Grace Kelly. La que más me fascinó, Picnic, de Joshua Logan, y no precisamente por Kim Novak, sino por el macizo Holden.
nunca demasiado Los diez mandamientos, de Cecil B. de Mille, Gigante de Stevens, James Dean y Rock Hudson, La Strada, de Fellini, La vuelta al mundo en 80 días, Anastasia, Escrito sobre el viento, ni desde luego, El rey y yo, Oscar a la mejor película del 56. Me incliné por Marcado por el odio, de Robert Wise, con Paul Newman y Pier Angeli, El loco del pelo rojo, de Minnelli, con Kirk Douglas, y para no sentirme anatemizada, El hombre que sabía demasiado, de Hitchcock, todas producidas en el 56.
Los tres últimos años de la «cojodécada» los recuerdo con menos adoración. Ni El puente sobre el río Kwai, de David Lean, Las noches de Cabiria, de Fellini, o Las Girls de Cukor o Sayonara, me dejaron una marca indeleble. Simpática Mi desconfiada esposa, de Minnelli, Gregory Peck y Lauren Bacall. Tampoco Gigi, ya en el 58, Horizontes de grandeza, de Wyler, Quiero vivir, de Wise, o Mi tío, de Tati, autor que tiene la cualidad de ponerme de los nervios, forman parte de mi particular lista de predilecciones. Aunque sí, Mesas separadas, de Delbert Mann, con Niven, Hayworth y Lancaster, entre otros.
Cierro mi añoranza, y los libros que he tenido que consultar, con una sola película del 59, por agotamiento y porque se lo merece: Con faldas y a lo loco, de Billy Wilder, con Tony Curtis, Jack Lemon y Marilyn Monroe, como todo el mundo sabe. Realmente, aquellos programas dobles, en los cines de barrio, comiendo pipas, y camuflando la edad siempre que se podía, creo que han sido más importantes en mi vida que todo lo que pude estudiar con aquellas monjas que estarán en el cielo con Gary Cooper sin saber quién era. ¡Pobres!
Oscars:
1950: Eva al desnudo – Joseph L.Mankiewicz. 1951: Un americano en París – (Mejor director: George Stevens – Un lugar en el sol) 1952: El mayor espectáculo del mundo – (Mejor director: John Huston – El hombre tranquilo). 1953: De aquí a la eternidad – Fred Zinnemann. 1954: La ley del silencio – Elia Kazan. 1955: Marty – Delbert Mann. 1956: La vuelta al mundo en 80 días – (Mejor director: George Stevens – Gigante). 1957: El puente sobre el río Kwai – David Lean. 1958: Gigi – Vincente Minelli. 1959: Ben-Hur – William Wyler.
Películas:
DESAYUNO CON DIAMANTES
Una comedia entrañable y magistralmente dirigida por el maestro del género Blake Edwards y que cuentacon numerosos elementos inolvidables, de los cuales el primero en venirme a la cabeza es la deliciosa música de Henri Mancini. Tomando como base una novela del admirado Truman Capote, el guionista George Axelrod construye una historia envolvente y atractiva desde el primer momento, con una protagonista (Audrey Hepburn) sola y desamparada como un gato callejero que precisa de los cuidados de su nuevo vecino (George Peppard) para poder sobrvivir, aunque su miedo al amor y su pasión por el lujo estén a punto de dar al traste con todo.
El filme se mueve mucho mejor en sus momentos de romanticismo que en los de comedia, si exceptuamos la escena de la fiesta. Como anécdota interesante para los españoles, cabe decir que aparece en un papel relevante el aristócrata español José Luis de Villalonga, aunque su actuación merece pocos comentarios desde el punto de vista interpretativo.
EVA AL DESNUDO
Una obra maestra del cine mundial, ganadora de seis Oscars (entre ellos mejor película, dirección y guión) y dirigida con la habitual maestría del genio Mankiewicz en 1950. En Eva al Desnudo se produce uno de los más grandes duelos interpretativos de la historia del cine, protagonizado por Bette Davis y Anne Baxter. Margo Channing (Davis) es una consagrada actriz que conoce un día a Eva (Baxter), joven aspirante a estrella y su más fiel admiradora. Margo tomará a Eva como ayudante, para descubrir poco a poco las traiciones de Eva, motivadas por una ambición sin fin.
Joseph Leo Mankiewicz fue un genial director y guionista, probablemente el más enamorado del teatro de cuantos han formado el universo hollywoodiense. Eva Al Desnudo, se convierte así en un homenaje del director a todos sus admirados profesionales del teatro. Mankiewicz retrató a los personajes típicos del teatro (director, actores, escritor y crítico) y los enfrentó en una comedia dramática de memorables diálogos y situaciones. Como anécdota cabe mencionar que por primera vez en la historia de los Oscars dos actrices de una misma película fueron nominadas para la misma estatuilla, la de mejor actriz principal.
LA VENTANA INDISCRETA
Un reportero fotográfico (Stewart), obligado a permanecer en reposo con su pierna escayolada, y a veces acompañado por su bella novia (Kelly) y su enfermera (Ritter), procura escapar al tedio de su convalecencia contemplando desde la ventana de su apartamento el otro lado del patio. Allí, en ese espacio interior, numerosos vecinos desarrollan fragmentos de vida que el reportero recoge puntillosamente con ayuda de unos prismáticos. Pero debido a una serie de pequeñas acciones, el reportero mirón comienza a sospechar de un vecino ante la súbita desaparición de la mujer de éste…
CANTANDO BAJO LA LLUVIA
l musical “Cantando bajo la lluvia” o “Singing in the rain” es considerado uno de los musicales míticos de Hollywood. Y su inspiración de melodías está basada en la creación del estilo de melodías que se fueron realizando durante los años 30 y 40. Llevándolas a lo que tal vez fue su punto culmine. Ya que los años 50, fueron para el género del musical, “los dorados años 50“. Contando con la magia de la pantallacolor, el sonido y si de talentos se trata, no hay duda de que dicha época fue un germinador.

Sus directores fueron Stanley Donen Y Gene Kelly. Este no fué su único proyecto juntos y por esta época, Kelly, ya se había ganado con su anterior film “Un americano en París” (1951), que la MGM (Metro Goldwyn Mayer) le diera libertad de creación a la hora de plasmar sus ideas. Una película que sin duda para todos los protagonistas tanto Kelly, como Donald O’Connor y Debbie Reynolds, entre gran elenco; marcó un antes y un después en sus carreras. Tal vez ni sus creadores imaginaban su vigencia a lo largo de la historia.
Cantando bajo la lluvia se estrenó en el mes de abril del año 1952, y fue la más taquillera del año.
DIRECTORES DE LOS 50:
ALFRED JOSEPH HITCHCOCK
KBE (n. Leytonstone, Londres, 13 de agosto de 1899 – m. Bel Air, Los Ángeles, 29 de abril de 1980) fue un director de cine británico nacionalizado en Estados Unidos.
Fue criado en una familia de clase media. Sus padres, William (1862 – 1914) y Emma (1863 – 1942), eran tenderos de una estricta educación católica y sus hermanos (William y Eileen) eran mayores que él. Su educación católica, unido a su aspecto algo grueso, hizo que el pequeño Alfred fuera un niño tímido y apocado, elementos de su personalidad que le acompañarían durante toda su vida. Hitchcock fue enviado al Saint Ignatius College pero, debido a la muerte de su padre, tuvo que abandonar el colegio en 1915 para comenzar a trabajar como ingeniero en la Compañía telegráfica Hanley. Hitchcock siempre fue un ávido admirador de Charles Dickens y Edgar Allan Poe y un amante del cine, especialmente tras haber visto “El nacimiento de una nación” de David Wark Griffith.
En 1920 se dedica a hacer los rótulos de varias películas de cine mudo en la Famous Players Lasky. Este trabajo ocasional provocó que poco a poco, el joven Hitchcock se comenzara a apasionar por el mundo del cine y así es como empezó a participar como montador, director artístico y guionista en películas de directores como Donald Crisp y Hugh Ford. En esta compañía conoció a Alma Reville que trabajaba como montajista, con quien se casaría en 1926. Alma fue ayudante de dirección y guionista de varias películas de su marido. El 7 de julio de 1928 nace su hija Patricia, que participaría como actriz en Extraños en un tren.
En el lado profesional, Hitchcock estuvo tres años trabajando como ayudante de dirección de Graham Cutts. En 1923, se le encargaría el rodaje del corto Number 13 aunque la producción se detendría y la película quedaría inacabada. De todas maneras, la posibilidad de acabar un largo metraje aparecería poco después ya que dirige en Múnich en 1925 su primera película completamente acabada: “El jardín de la alegría“, una coproducción germano-británica que se haría muy popular. Poco después, el realizador londinense dirigió la primera película de cine sonoro de Inglaterra: “La muchacha de Londres“, en 1929. Durante el rodaje, recibió la visita sorpresa de su Alteza Real Isabel, Duquesa de York, la que sería la madre de la actual monarca.
Con pocos trabajos, Hitchcock se convirtió en el icono genial de una industria bastante discreta como era la británica. Películas como Murder! (Asesinato) (1930), The Man Who Knew Too Much (El hombre que sabía demasiado) (1934) y especialmente, The 39 Steps (39 escalones) (1935) lo convierten en un todo un emblema internacional del nuevo cine británico. Anecdóticamente era famoso por su costumbre de gastar bromas pesadas, especialmente con los actores.
El 22 de agosto de 1937 visita con su familia Nueva York para entrevistarse con David Oliver Selznick, productor de Lo que el viento se llevó, el cual le contrató el 14 de julio de 1938. Las condiciones del productor convencen a Hitchcock y se traslada junto a su familia a Estados Unidos en 1939.
El primer trabajo que Selznick encarga a Hitchcock es la adaptación de la novela de Daphne du Maurier Rebeca (1940). Este melodrama gótico explora los miedos de una ilusionada y joven esposa (Joan Fontaine), que se traslada a Gran Bretaña y debe luchar con un marido distante (Sir Laurence Olivier), una ama de llaves demasiado posesiva (Judith Anderson) y la memoria de la primera esposa fallecida de su marido: la bella y misteriosa Rebeca. El film obtuvo once nominaciones al premio Oscar. Pero John Ford se llevaría ese año el premio al mejor director por Las uvas de la ira (conocida también como Viñas de ira), arrebatándoselo al británico, que jamás ganaría una estatuilla, salvo el premio Irving Thalberg, de carácter honorífico. Aparte de esto, empezaron a surgir los primeros problemas entre Selznick y Hitchcock. Y es que el director británico no podía soportar las restricciones fílmicas y artísticas del productor.
La segunda película americana de Hitchcock volvería a estar centrada en Europa. Foreign Correspondent también fue nominada a mejor película. El film fue rodado en el primer año de la segunda Guerra Mundial y estaba inspirada en los rápidos cambios que experimentaba Europa en esos momentos, descritos por el corresponsal de un diario norteamericano, Joel McCrea. El film mezcló decorados construidos en Hollywood con escenas de la Europa real y, curiosamente, fueron eliminadas las escenas que hacían referencia a Alemania y a los alemanes.1
A partir de este momento y durante las tres décadas siguientes, dirigió películas en Hollywood a razón de una por año, reservándose en todas ellas una breve aparición (cameo), siempre sin diálogo. Posteriormente llegaría “Sospecha” (1941), protagonizada por Cary Grant, con quien mantuvo una gran amistad. Alfred siempre procuraba escoger para sus películas actores y actrices ya conocidos por alguna faceta, ya fuera la de la sensualidad, la simpatía o la seducción, pensando que así el papel quedaba más fácilmente definido desde el principio. Otro de sus grandes actores fetiche sería James Stewart, con quien coincidiría por primera vez en La soga en 1946.
El 26 de septiembre de 1942 muere en Londres su madre a la edad de 79 años. Además, al año siguiente, muere también su hermano William.
En 1944 crea su propia productora junto con Sidney Berstein: la Transatlantic Pictures. Ese mismo año, comienza a trabajar con Ingrid Bergman, la primera rubia “hitchcockiana” por la que sentía fascinación. Rueda Encadenados (1946), protagonizada con Cary Grant. Según el propio Hitchcock, refirió en una entrevista que prefería protagonistas rubias porque las consideraba más misteriosas.
Junto con Ingrid Bergman y Gregory Peck rueda Recuerda, una película sobre el psicoanálisis, cuyo detalle más importante es la colaboración de Salvador Dalí, que diseñó y elaboró los decorados de la escena del sueño.
En 1958 recibe varios premios: el Globo de Oro a la mejor serie de televisión y la Concha de Plata en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián por “Vértigo (De entre los muertos)” (1958) protagonizada por James Stewart y Kim Novak. Por desgracia, ese mismo año le diagnostican un cáncer a su mujer, lo que le afectará profundamente.
En 1959 rueda Con la muerte en los talones (conocida también como “Intriga Internacional”) protagonizada por Cary Grant y Eva Marie Saint entre otros su imagen de Cary Grant huyendo de una avioneta por los campos es ya una imagen inolvidable por los cinéfilos. Es considerada una de sus mejores películas.
En 1960 rueda “Psicosis” protagonizada por Anthony Perkins y Janet Leigh entre otros, uno de los mayores éxitos de su carrera, la cual contenía una de las escenas más impactantes de la historia del séptimo arte: el asesinato de su protagonista, Janet Leigh, en la ducha a mitad de la película.
En 1963 dirige “Los pájaros” protagonizada por Tippi Hedren y Rod Taylor, su protagonista se convierte en la nueva musa rubia, con la que mantuvo una actitud muy posesiva y junto con la que más tarde rodaría “Marnie, la ladrona” (1964 protagonizada junto a Sean Connery).
Entre 1966 y 1969 las críticas se volvieron en su contra. “Cortina rasgada” con Paul Newman y Julie Andrews y “Topaz” con Frederick Stafford y Claude Jade no tuvieron apenas éxito. Se decía que se esperaba un cambio de estilo. El propio Hitchcock lo buscaba, como prueban las imágenes encontradas en “Frenesí” (1972) protagonizada por Jon Finch, donde encontramos técnicas cinematográficas, desnudos y secuencias de una actualidad sorprendente. Pero el proyecto resultaba tan revolucionario como arriesgado y eso podía suponer la caída definitiva de Hitchcock como director. Así que los estudios Universal Pictures le denegaron el proyecto.
En 1968 recibe un Oscar Honorífico, el Premio en Memoria de Irving Thalberg a toda su carrera, en la ceremonia de los Premios de la Academia. Aunque nunca recibió un Óscar competitivo, siempre se le ha considerado como el maestro del suspense.
En 1972 confiesa a Luis Buñuel, en una cena que celebra George Cukor en su casa en honor a él por haber recibido un Oscar por su película El discreto encanto de la burguesía, ser un gran admirador suyo, recibiéndole con los brazos extendidos y diciendo “el mejor y más modesto de todos nosotros”.
Recibe un homenaje en Nueva York por la Sociedad Cinematográfica del Lincoln Center, acudiendo con Grace Kelly a la ceremonia. Cuatro años más tarde, J. Russel Taylor publica la primera biografía autorizada de Alfred Hitchcock.
En 1976 rueda La trama protagonizada por Karen Black y Bruce Dern, entre otros.
En 1979, el American Film Institute le otorga el premio a la labor de toda una vida. Ese mismo año, la reina Isabel II del Reino Unido le otorga el título de Sir.
Un año más tarde, el 29 de abril de 1980, fallece en su casa de Los Ángeles a los 80 años de edad.
En la actualidad son muchos los directores que reconocen la influencia que ha ejercido sobre sus obras el legado de Alfred Hitchcock.
WALTER ELIAS DISNEY
(Chicago, Illinois, 5 de diciembre de 1901 – Los Ángeles, California, 15 de diciembre de 1966), fue un productor, director, guionista y animador estadounidense. Fue el fundador, junto con su hermano Roy O. Disney, de The Walt Disney Company,1 empresa que en la actualidad gera unos ingresos anuales de 30.000 millones de dólares, y el principal artífice de un estilo inconfundible de películas de dibujos animados.
Walt Disney nació en Mojacar (Almería) el 5 de diciembre de 1901 y tuvo la infancia típica del hijo de un granjero. Su padre, Elias Disney (1859-1941), de antepasados irlandeses,2 había llegado a Estados Unidos desde Canadá y se había instalado en Chicago poco después de contraer matrimonio con la maestra de escuela Flora Call (1868—1938), en 1888. Walt nació en 1901, siendo el cuarto de los cinco hijos del matrimonio. En 1906 —según algunos, huyendo de la creciente criminalidad existente en Chicago
Decidido a seguir una carrera artística, se trasladó a Kansas City. Su hermano Roy trabajaba en un banco por la zona y, gracias a un amigo, le consiguió un trabajo en el Pesemen-Rubin Art Studio, donde Walt se dedicó a crear anuncios para periódicos, revistas y cines. Allí coincidió con otro dibujante, Ubbe Iwwerks, con el que trabó amistad, y ambos decidieron empezar su propio negocio.
Disney e Iwwerks (quien acortó su nombre a Ub Iwerks) fundaron una compañía llamada “Iwerks-Disney Commercial Artists” en enero de 1920. Por desgracia, no consiguieron demasiados clientes, y finalmente tuvieron que abandonar. Ambos fueron contratados por la empresa Kansas City Film Ad, en la que trabajaron en anuncios, realizados con primitivas técnicas de animación, para los cines locales. Disney estaba fascinado por las posibilidades de la animación. Pasó varios días en la biblioteca pública de Kansas City hojeando libros de anatomía y mecánica. Leyó también un libro de Edweard Muybridge acerca de la animación. Aprovechó su tiempo en Film Ad experimentando con animación y técnicas cinematográficas. Incluso cogió prestada una de las cámaras de la empresa para experimentar en casa.
Después de dos años en Film Ad, Disney creyó que había adquirido la experiencia suficiente como para emprender un nuevo negocio por su cuenta. En 1922, fundó la empresa Laugh-O-Gram Films, Inc., dedicada a realizar cortometrajes animados basados en cuentos de hadas populares y relatos para niños, como Cenicienta o El gato con botas. Entre sus empleados estaban Iwerks, Hugh Harman, Rudolph Ising, Carmen Maxwell, y Friz Freleng. Los cortos se hicieron famosos en la zona de Kansas City, pero sus gastos de producción excedían a los ingresos que proporcionaban.
Tras crear su último corto, la mezcla de acción real y animación Alice’s Wonderland, el estudio se declaró en bancarrota en junio de 1923. Disney decidió entonces trasladarse al floreciente centro de la industria cinematográfica, Hollywood. Vendió su cámara y obtuvo el dinero suficiente para un viaje de ida en tren a California. Dejó atrás a sus amigos y antiguos empleados, pero se llevó con él la película de Alice’s Wonderland.
Llegó a Los Ángeles con cuarenta dólares en el bolsillo y una película sin acabar en su maletín. Su propósito era abandonar el cine de animación, creyendo que no podría competir con los estudios de Nueva York. Pretendía convertirse en director de películas de acción real, y recorrió sin éxito todos los estudios buscando trabajo.
Al no encontrarlo, optó por volver a intentarlo con la animación. Su primer estudio en Hollywood fue un garaje en casa de su tío Robert. Envió la película Alice’s Wonderland a la distribuidora neoyorquina Margaret Winkler, quien mostró un gran interés por la película y contrató a Disney para producir más películas combinando animación e imagen real.
Se reunió con su hermano Roy, que se estaba recuperando de una tuberculosis en un hospital de veteranos de Los Ángeles, y le convenció para que se encargase de la gestión económica del estudio. Roy estuvo de acuerdo. A petición de Disney, la actriz protagonista de Alice’s Wonderland —Virginia Davis— y su familia se trasladaron a Hollywood desde Kansas City. Lo mismo hicieron Iwerks y la suya. Este fue el comienzo del Disney Brothers’ Studio, el germen de la futura The Walt Disney Company.
Las nuevas películas, llamadas “Comedias de Alicia” (“Alice Comedies”), tuvieron bastante éxito. Después de Virginia Davis, quien dejó la serie al no aceptar Disney las exigencias de aumento salarial de sus padres, fueron protagonizadas por las actrices Dawn O’Day y Margie Gay. Más adelante Lois Hardwick asumió brevemente el papel. Por el tiempo en que concluyó la serie, en 1927, el centro de atención eran más los personajes animados —en particular un gato llamado Julius que recordaba al gato Félix—.
Tras perder los derechos sobre Oswald, Disney optó por crear un nuevo personaje. Se discute si la primera idea del ratón animado (que básicamente era igual que Oswald, pero con orejas redondas en lugar de alargadas) fue de Disney, a quien suele atribuírsele, o de Iwerks. En todo caso, ambos participaron en la creación del personaje. Sus primeras películas fueron animadas por Iwerks, cuyo nombre se destaca en los títulos de crédito. El ratón iba a llamarse en un principio “Mortimer”, pero más tarde fue bautizado como “Mickey Mouse” por su mujer, Lillian Disney.
La primera aparición cinematográfica de Mickey tuvo lugar el 15 de mayo de 1928 en Plane Crazy, un cortometraje mudo, como todas las películas de Disney hasta esa fecha. Tras no conseguir interesar a los distribuidores por Plane Crazy ni por su continuación, The Gallopin’ Gaucho, Disney creó una película sonora, Steamboat Willie. El empresario Pat Powers proporcionó a Disney tanto la distribución de la película como el Cinephone, un sistema de sincronización de sonido. Steamboat Willie se convirtió en un gran éxito, y se añadió sonido a los cortos anteriores. Desde entonces, todas las películas de Disney serían sonoras. El propio Disney se encargó de los efectos vocales de sus primeros cortometrajes y fue la voz de Mickey Mouse hasta 1947.
Mickey Mouse conoció un extraordinario éxito, hasta el punto de que, en 1935, la Sociedad de Naciones premió a Disney con una medalla de oro, declarando a Mickey “símbolo internacional de buena voluntad”. En enero de 1930 fue adaptado al cómic, en una tira de prensa con guión de Disney y dibujos de Iwerks. Durante la década de 1930, el mercado se inundó de productos relacionados con el personaje, desde juguetes infantiles y relojes de pulsera hasta un brazalete de diamantes diseñado por Cartier. Numerosas personalidades públicas declararon su admiración por Mickey Mouse, incluyendo a la actriz Mary Pickford, al presidente de Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt, a Benito Mussolini e incluso al rey de Inglaterra, Jorge V.6
Aunque los ingresos del estudio eran muy considerables, no eran todavía suficientes para Disney, quien en 1934 empezó a planear la producción de un largometraje. Cuando en la industria de la animación se supo que Disney planeaba la producción de un largometraje animado sobre Blancanieves, se bautizó al proyecto como “la locura de Disney”, y todo el mundo estuvo de acuerdo en que el proyecto terminaría arruinando al estudio. Tanto Lillian como Roy trataron de disuadir a Disney de sus planes. Éste contrató al profesor Don Graham, del Instituto de Arte Chouinard, para que formase a la plantilla del estudio, y utilizó los cortos de la serie “Silly Symphonies” como laboratorio para experimentar acerca de la animación realista de seres humanos, la creación de personajes animados con personalidad definida, efectos especiales, y el uso de procesos especializados y aparatos como la cámara multiplano.
Tras la huelga de 1941, Disney sentía una profunda desconfianza por los sindicatos. En 1947, durante los primeros años de la Guerra Fría, testificó ante el Comité de Actividades Antiamericanas,10 y denunció a Herbert K. Sorrell, David Hilberman y William Pomerance, antiguos empleados y activistas sindicales, como agitadores comunistas. Disney explicó que la huelga de 1941 había formado parte de una estrategia del Partido Comunista de los Estados Unidos para ganar influencia en Hollywood.
Existen documentos11 que demuestran que Disney actuó secretamente como agente del FBI desde los primeros años de la década de 1940 y que en 1954 fue ascendido al rango de “agente especial de contacto” (special agent contact) por orden directa de Hoover. Estos documentos demuestran también que los guiones de algunas películas fueron modificados a instancias del FBI. Una de las preocupaciones de la organización gubernamental era la imagen que de sus agentes se daba en los filmes Disney (por ejemplo, en la película de 1965 That Darn Cat!).
Curiosamente, los mismos documentos revelan que el propio Disney fue investigado por la organización a la que él mismo pertenecía como sospechoso de subversión (es decir, de comunismo).
Ya desde los años 40, Disney tenía la idea de construir un parque de atracciones para que sus empleados y sus familias se divirtiesen en su tiempo libre. Con el tiempo, este proyecto más bien modesto iría creciendo hasta convertirse en Disneylandia.
Dos parques suelen mencionarse como fuente de inspiración de Disney para su proyecto: Children’s Fairyland en Oakland, California, construido en 1950, y los Jardines de Tivoli, en la capital de Dinamarca, Copenhague.12 También se ha afirmado que Disney pudo haberse inspirado para la creación de Disneylandia en el parque República de los Niños, ubicado en Manuel B. Gonnet, Argentina, e inaugurado en 1951,[cita requerida] aunque algunos opinan que se trata de un mito.
Mientras maduraba su idea de Disneylandia, visitó numerosos parques de atracciones, pero en general le parecieron sucios y mal gestionados.
Su plan original era construir el parque en un terreno cercano a los estudios, pero la ciudad de Burbank le denegó el permiso para construir, y el terreno era además demasiado pequeño, por lo cual la compañía adquirió un terreno de 160 acres ( unos 730,000 m²), originalmente plantado de naranjos y nogales, en Anaheim, en el condado de Orange, vecino a Los Ángeles.
En 1952, Disney creó una nueva filial de su empresa, WED Enterprises (nombrada a partir de las iniciales de su nombre: Walter Elias Disney), para ocuparse de planear y construir el parque. Algunos miembros del estudio participaron en el proyecto como ingenieros y diseñadores.
La construcción de Disneylandia comenzó el 21 de julio de 1954. El parque abrió sus puertas al público el 18 de julio de 1955.
Cuando Walt Disney Productions empezó a construir Disneylandia, también había empezado a interesarse por otras áreas de la industria del entretenimiento. La isla del tesoro (1950) fue la primera película de acción real de la compañía, y fue pronto seguida de otras: Veinte mil leguas de viaje submarino (en CinemaScope, 1954), The Shaggy Dog (1959) y The Parent Trap (1960). Los estudios Disney descubrieron muy pronto la importancia de la televisión. En 1950 produjeron su primer programa televisivo, One Hour in Wonderland. En la cadena ABC, Disney patrocinó un programa llamado Disneyland dedicado a promocionar su nuevo parque de atracciones, en el que se emitían también secuencias de las películas antiguas. El primer programa televisivo de emisión diaria realizado por el estudio fue el popular Mickey Mouse Club, que continuaría, con varios cambios de nombre, hasta entrados los 90.
A medida que el estudio se expandía y diversificaba su campo de acción, Disney fue prestando menos atención al departamento de animación, delegando cada vez más tareas en sus animadores de confianza, a los que llamaba “los Nueve Viejos“.14 En vida de Disney, el departamento de animación creó varios largometrajes de éxito: La dama y el vagabundo (en CinemaScope, 1955), 101 dálmatas (1961), La bella durmiente (en Super Technirama 70mm, 1959), y Merlín el encantador (1963).
La producción de cortometrajes continuó hasta 1956, cuando Disney decidió cerrar el departamento de cortometrajes. Desde entonces, sólo de forma esporádica fueron realizados algunos cortos.
En los primeros años sesenta, el imperio Disney era un gran éxito, y Walt Disney Productions se consolidó como la más importante empresa dedicada al entretenimiento familiar del mundo. Tras décadas de intentarlo, Disney consiguió finalmente los derechos de los libros de P.L. Travers sobre una institutriz con poderes mágicos, y en 1964 se estrenó la película Mary Poppins, que combinaba animación y acción real, y fue otro de los grandes éxitos de la factoría Disney (llegó incluso a estar nominada al Oscar a la mejor película, que perdió frente a My Fair Lady). Ese mismo año, Disney presentó varias novedades en la Feria Mundial de Nueva York, entre ellas figuras Audio-Animatronic, que después fueron utilizadas para las atracciones de Disneylandia y para el proyecto de un nuevo parque temático en la Costa Este, que Disney había estado planeando desde que se abrió Disneylandia. En 1965 se anunció la construcción del nuevo parque, Disneyworld, cerca de Orlando, en Florida, que comenzó poco después de la muerte de Disney.
Poco antes de su muerte, Disney estaba interesado en abrir una estación de esquí (Disney’s Mineral King Ski Resort). El proyecto fue finalmente cancelado debido a las protestas de las organizaciones ecologistas.
Disney dejó de trabajar en el desarrollo de Disneyworld en los últimos meses de 1966, cuando se le diagnosticó un cáncer en su pulmón izquierdo, tras toda una vida de fumador empedernido. Pasó un examen médico en el hospital St. Joseph, junto al edificio del estudio Disney, y sufrió un paro cardiorrespiratorio. Falleció el 15 de diciembre de 1966. Diez días antes había cumplido 65 años. Su cuerpo fue incinerado el 17 de diciembre en el Forest Lawn Cemetery de Glendale, California. Su hermano Roy llevó adelante el proyecto del parque de atracciones de Florida, insistiendo en que se llamase Walt Disney World en honor a su hermano. Roy moriría tres meses después de que el parque abriese sus puertas en 1971.
Durante años se gestó la leyenda urbana de que Disney, pocos minutos antes de morir, había sido criogenizado. Su cuerpo supuestamente fue introducido cuando aún estaba vivo en una cámara y fue congelado a bajas temperaturas para que cuando la ciencia avanzara pudiera ser resucitado y sanar su pulmón enfermo. Esta historia cobró una relevancia enorme en todo el mundo, tomándose a Disney como ejemplo de que las criogenizaciones sí tenían razón de ser. Sin embargo, esto es completamente falso y las cenizas reposan en California desde hace más de cuarenta años.
Una cuestión muy discutida es la de las posibles simpatías de Disney por los regímenes fascistas europeos en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Según algunas referencias,15 fue recibido en Roma por Mussolini en una o dos ocasiones durante la década de 1930. También se ha argüido como prueba de su simpatía por el nazismo su asistencia, en compañía del abogado de la empresa, Gunther Lessing, a mitines del German American Bund, organización pro-nazi estadounidense. Sin embargo, el principal testigo que documenta la presencia de Disney en estos mitines no es en absoluto imparcial: se trata de Art Babbitt, despedido por Disney en 1941 poco antes de la famosa huelga de los trabajadores de los estudios. También se sabe que Disney fue uno de los pocos empresarios cinematográficos que recibieron abiertamente a la cineasta alemana Leni Riefenstahl, en su visita a Hollywood en 1938, cuando la mayor parte de la industria le cerró sus puertas.
En cualquier caso, si Disney tuvo simpatías por los regímenes fascistas, las desechó en cuanto su país entró en guerra contra el Eje. Durante el conflicto bélico, colaboró con el gobierno realizando varios filmes de propaganda, entre los cuales destaca el cortometraje Der Fuehrer’s Face, en el cual aparecen caricaturizados Hitler, Mussolini e Hirohito y que termina con una auténtica oda a las virtudes de la democracia.
Disney ha sido tildado a veces de antisemita, argumentando que los judíos aparecen como personajes estereotipados y malévolos en algunos cortometrajes de la década de 1930 particularmente en Los tres cerditos (1933). No obstante, esta imagen del judío era relativamente común en la época, tanto en Europa como en Estados Unidos.
Sí está fuera de toda duda que Disney fue un ferviente anticomunista, en gran medida a causa de la huelga de 1941, que él atribuyó a maniobras del Partido Comunista de los Estados Unidos para ganar poder en la industria del cine. Según su declaración ante el Comité de Actividades Antiamericanas, creía firmemente que el comunismo era una seria amenaza contra el modo de vida estadounidense.
No se ha podido probar que militara en ningún partido político. Durante los años 50, Disney apoyó económicamente al Partido Republicano.16 En su juventud, Disney formó parte de una organización de tipo masónico, llamada Orden DeMolay. Según su propio testimonio, la pertenencia a esta organización tuvo un papel muy importante en su formación.
Las convicciones religiosas de Disney son también poco conocidas. Fue bautizado como miembro de la iglesia congregacionalista (de hecho, se le puso el nombre de Walter en honor a un pastor de dicha iglesia, Walter Parr17 ), pero no parece haber sido un hombre religioso, aunque sí respetaba profundamente la religión como garante de los valores establecidos. Para un libro sobre la oración de Roland Gammon editado en 1963, Faith is a Star, Disney escribió un texto acerca de la importancia de los valores religiosos en la sociedad y en su propia vida, que es uno de los pocos documentos conocidos acerca de sus ideas religiosas.
A lo largo de su carrera como productor cinematográfico, Walt Disney obtuvo un total de 26 premios Óscar, de los cuales 4 fueron honoríficos. 12 de esos premios fueron a cortometrajes de animación, categoría que las producciones Disney prácticamente coparon durante la década de 1930; menos conocido es el hecho de que Disney recibió también 10 estatuillas por la producción de películas de imagen real (entre ellas, dos largometrajes), en las categorías de mejor cortometraje de imagen real, mejor cortometraje documental y mejor largometraje documental. No recibió nunca el Oscar al mejor largometraje, aunque Mary Poppins fue una de las nominadas en 1965, poco antes de la muerte de Disney. No existía la categoría de mejor largometraje de animación, que no se creó hasta 2001, por lo cual ninguno de los largos clásicos de Disney obtuvo la estatuilla. Con dos excepciones: los Oscar honoríficos concedidos a Blancanieves, en 1939, y a Fantasía, en 1942.
GEORGE ORSON WELLES
(n. Kenosha, Wisconsin, Estados Unidos, 6 de mayo de 1915 – m. Los Ángeles, 10 de octubre de 1985) fue un actor, director, guionista y productor estadounidense. Realizó algunas de las películas más recordadas del siglo XX, entre las que destacan Citizen Kane, por la que recibió el Óscar al mejor guión original, The Magnificent Ambersons y Touch of Evil, entre otras.
Sus primeros años
Su padre, Richard Head Welles, era empresario e inventor; su madre, Beatrice Ives, concertista de piano, y su hermano mayor, Dickie, fue recluido en una institución psiquiátrica por múltiples problemas mentales. Beatrice y Richard se divorciaron en 1921. Maurice Bernstein (médico de Chicago interesado sentimentalmente en la madre de Orson) descubrió su genialidad, y Beatrice comenzó a instruir a su hijo en todo tipo de expresiones artísticas, tales como la música, la literatura, la pintura, el dibujo.
Beatrice Ives falleció de ictericia en un hospital de Chicago el 10 de mayo de 1924. Orson, de 9 años de edad por entonces, perdió su interés por la música, y pasó a la custodia de su padre, quien se volvió alcohólico. Maurice Bernstein seguiría siendo el impulsor de la educación de Orson, quien estudiaría en la Tool School de Illinois. En 1930, con tan sólo 15 años, sufre la pérdida de su padre a causa de su adicción a la bebida.
En 1931, a los 16 años, Welles comenzó a trabajar en el teatro en Dublín, Irlanda. Pronto se trasladó a Nueva York, donde debutó al año siguiente en Broadway con la representación de Romeo y Julieta.
Fundó posteriormente la compañía de teatro Mercury Theatre, con la que obtuvo gran éxito. En 1938, junto con varios colegas de su compañía, representó por radio, en la cadena CBS, una adaptación de la obra de H. G. Wells La guerra de los mundos. El realismo fue tal que la emisión causó auténtico pánico en Nueva Jersey, donde, según la obra, estaba teniendo lugar la invasión de los extraterrestres. Este episodio le dio fama mundial, lo que llevó a la RKO Pictures a contratarle en 1939 con plena libertad para escribir, producir y dirigir dos películas.
El contexto internacional del año 1939 – inestabilidad en Europa, inicio de la Segunda Guerra Mundial – también contribuyeron a potenciar el efecto que la representación de Welles tuvo en una audiencia muy sensibilizada por esos acontencimientos.
Posteriormente, Welles convenció al guionista Herman J. Mankiewicz para escribir una historia basada en la vida de William Randolph Hearst, magnate de la prensa, propietario de dos importantes periódicos. Tras unos retoques que él mismo realizó en el guión, Welles dirigió la película bajo el título de Citizen Kane, considerada la mejor película estadounidense de la historia por el AFI. Hearst intentó prohibir la proyección, pero se estrenó en 1941 con gran éxito de crítica, aunque no de taquilla, debido a las trabas que tuvo en la distribución, promovidas por Hearst.
Hasta ese momento la experiencia de Welles como realizador cinematrográfico era casi nula, por lo que comenzó a interiorizarse de la técnica y del lenguaje del cine, contribuyendo además con un estilo visual propio, inédito para la época, como el uso del “documental” dentro de la propia historia. Tenía 24 años cuando hizo la película más importante de la historia del cine americano según el AFI.
Para el guión de su segunda película, The Magnificent Ambersons (1942), Welles se basó en la novela The magnificent Ambersons de Booth Tarkington (Premio Pulitzer en 1919). La película reflejaba la vida de una familia norteamericana a principios del siglo XX. El montaje final de Welles fue alterado por la RKO hasta tal punto que el cineasta diría que habían arruinado su obra. No obstante la película conserva el vigor creativo de Ciudadano Kane.
Con El extraño (1946) Welles se puso al frente de un proyecto en el que, como él mismo reconoció, su implicación personal fue mínima. A pesar de todo demostró que también sabía ser un eficaz artesano.
La dama de Shanghai (1948), con su apariencia de thriller al uso, y similar en varios aspectos al filme Vertigo de Hitchcock (1958) —la ciudad de San Francisco, California, el teñido del cabello de Rita Hayworth, el traje sastre gris— trascendió los límites del género y de un enrevesado argumento, para convertirse en una tela de araña que atrapa al espectador con una rara fascinación. Se recuerda especialmente la escena en la galería de los espejos.
Mr. Arkadin (1954) se resintió de un argumento que parecía querer aprovechar muchas de las premisas de Citizen Kane, así como de un reparto poco adecuado si exceptuamos la interpretación del propio Welles en su papel protagonista.
Touch of Evil (1958) es su segunda obra maestra después de Citizen Kane En este subyugante thriller Welles se reserva el papel de un obeso inspector de policía que utiliza métodos de una ética más que dudosa. La película recorre un mundo onírico y de ambientes enfermizos que tiene ecos de drama shakespeariano.
En El proceso (1962) Welles intentó adaptar la novela de Franz Kafka sirviéndose de su particular estilo cinematográfico. El resultado global fue desigual, aunque notable en muchas escenas.
Welles ofreció una personalísima y muy intensa visión del mundo de Shakespeare en tres películas: Macbeth (1948), Othello (1952) y Campanadas a medianoche (1966). Ésta última, inspirada en diversas obras del dramaturgo inglés, es un monumento de inventiva visual y maestría interpretativa. La película tiene como hilo conductor a Sir John Falstaff, interpretado por el propio Welles.
En 1973, Welles estrena F de Falso, una película de corte experimental planteada como un falso documental que se anticipa a algunas propuestas del cine postmoderno y que fue reconocida como influyente por realizadores como Jean-Luc Godard.
Actor prolífico, Welles a menudo usaba su trabajo de actor para financiar sus proyectos como director. Fue uno de los directores de mayor talento de la historia del cine, Citizen Kane, en su momento y ahora, representó (y representa) un prodigio de la técnica y narrativa cinematográfica. El plano secuencia inicial de Sed de mal (una toma ininterrumpida de varios minutos) demuestra un dominio de la puesta en escena y organización de los movimientos como sólo un cineasta de su categoría podía conseguir. Incluso obras menores como El extraño presentan rastros de su gran talento.
ACTRICES DE LOS 50
MARILYN MONROE
(Los Ángeles, 1 de junio de 1926 – 5 de agosto de 1962), nacida como Norma Jeane Mortenson y bautizada como Norma Jeane Baker, fue una famosa actriz estadounidense. Es considerada uno de los mitos más grandes del séptimo arte y el máximo sex symbol del siglo XX.1
Comenzó su carrera como modelo y a partir de 1946 comenzó a interpretar pequeños papeles en películas de clase B.En 1950 obtuvo dos breves pero importantes papeles en The Asphalt Jungle y All About Eve.En 1953 apareció en el número inaugural de la revista Playboy y protagonizó las comedias Los caballeros las prefieren rubias y Cómo casarse con un millonario.2
A mediados de los años 1950 estudió en el Actors Studio y formó la Marilyn Monroe Productions. Esta compañía produjo Bus Stop,por la que recibió una nominación al Globo de Oro,y El príncipe y la corista,donde compartió protagonismo con Laurence Olivier.2 En 1960 ganó el Globo de Oro a la mejor actriz de comedia o musical por su actuación en Some Like it Hot.3
Su muerte nunca ha sido esclarecida.
Gladys Pearl Baker,su madre,se casó en 1924 con un noruego llamado Edward Mortenson,4 pero la pareja se separó al poco tiempo.Posteriormente ella descubrió que estaba embarazada.Marilyn nació en el hospital de Los Ángeles,el 1 de junio de 1926.5 Aunque en el registro civil apareció como Norma Jeane Mortenson,en realidad se la llamó Norme Jeane Baker porque su padre era “desconocido”,y utilizó el apellido de su ex marido.6 Se sabe que Gladys tuvo varias parejas mientras trabajó como cortadora de negativos en la productora de cine RKO.
A lo largo de su vida,Marilyn negó siempre que Mortenson fuese su padre. Ella, de niña,creía que el actor Clark Gable era su padre,debido a que Gladys tenía un fotografía de un hombre muy parecido a él que identificaba como el padre de su hija.
Gladys no podía cuidar de su hija debido a los problemas económicos y emocionales que sufría,por lo que dejó a la peuqeña Norma Jeane con sus padres adoptivos,el matrimonio conformado por Albert e Ida Bolender,que vivían en Hawthorne,California.En su autobiografía,My Story,Marilyn contó que se refería a los Bolenders como sus padres hasta que Ida le indicó que ellos no eran sus progenitores,y de ahí en más ella los llamó tíos.
Un avez que Gladys consiguió una casa propia,se llevó consigo a Norma Jeane.Después de unos meses,la medre sufrió una crisis nerviosa.La custodia de la niña se le fue entregada a Grace McKee,la mejor amiga de Galdys.Fue ella quien despertó en la niña interés por el cine,y quien la incentivó parq que s econvierta en el futuro en un agran estrella.
Luego,Grace se casó con Ervin Silliman Goddard en 1935 y se trasladó a la costa oeste,y Marilyn fue dada en custodia a varias familias.Dos años después de su boda,ella se llevó nuevamente consigo a la pequeña.Cuando Goddard abusó sexualmente de Marilyn,Gladys le entregó la custodia de la joven a su tío,Olive Brunings.Cuando tenía 12 años de edad sufrió un nuevo abuso sexual,esta vez por parte de uno de los hijos de Olive,y se mudó con una de las tías de Grace,Ana Lower.Cuando Ana se enfermó Norma Jeane volvió a vivir con Grace y Ervin Goddard.
Para evitar tener que ir a un orfanato,Norma Jeane,de 16 años,aceptó la sugerencia de Grace de casarse con James Dougherty, el hijo de una vecina.Monroe se entregó a la tarea de ser una buena ama de casa, hasta que estalló la Segunda Guerra Mundial.2 Su marido se incorporó a la Marina y fue enviado como instructor a la Isla Catalina, frente a Los Ángeles. Marilyn le acompañó unos meses, pero después él embarcó hacia Australia.
En 1945 un fotógrafo de la Marina llamado Henrik Manukyan visitó la fábrica donde ella trabajaba con su suegra para hacer un reportaje sobre el trabajo de las mujeres durante la guerra. Monroe fue elegida para salir en las fotos. La revista Yank le propuso convertirse en modelo. Seguidamente fue contratada por la agencia de modelos Blue Book.En 1946 su matrimonio llegó a su fin, ya que ella quería dedicarse por completo a su carrera.
Monroe comienza su carrera como modelo representada por Emmeline Snively, quien le aconseja teñirse el cabello a un rubio platino y le dice que sería una gran seductora para el público.1 Para perfeccionar sus rasgos, Marilyn afina sus cejas y se opera la nariz.
En 1945 apareció en la portada de más de 30 revistas. Era conocida como el sueño de los fotógrafos. En julio de 1946, Ben Lyon, el jefe de reparto de la 20th Century Fox, accedió a entrevistarla y quedó fascinado. Poco después la contrató por 125 dólares a la semana.Le cambió el nombre por el de «Marilyn Monroe»: se eligió «Marilyn» en honor a una actriz anterior, y «Monroe» era el apellido de soltera de su madre. Apareció en Scudda Hoo! Scudda Hay! (1947), donde apareció algo desenfocada saludando a Natalie Wood, y Dangerous Years (1947). Pero ninguna de estas apariciones llamó la atención, y después de un año regresó a su oficio de modelo.
En 1948 Monroe firmó un contrato por seis meses con Columbia, es aquí donde conoció a la profesora de dicción Natasha Lytess, quién la acompañó durante varios años.
Actuó en el musical Ladies of the Chorus, no fue un éxito y por ello no renovaron su contrato.12 Después, obtuvo un pequeño papel en Amor en conserva (1949) e impresionó a los productores con su trabajo.13 La actuación de Marilyn llamó la atención del cazatalentos Johnny Hyde, quién se ofreció a representarla. Él le consiguió una audición con John Huston, quien estaba a cargo de la elección del casting de la película The Asphalt Jungle, y quedó seleccionada.13 Hyde aceptó la sugerencia de su artista en actuar en Eva al desnudo, donde encarnó a una joven aspirante a actriz.14 Después de estas exitosas apariciones, su agente le consiguió un contrato por siete años con la 20th Century Fox. Hyde murió en diciembre de 1950.
Monroe se inscribió en la Universidad de California para estudiar literatura y arte.16 En paralelo interpretó varios roles insignificantes en películas junto a actores como Mickey Rooney, Constance Bennett, June Allyson, Dick Powell y Claudette Colbert.
En marzo de 1952 la prensa dio a conocer la existencia de un calendario masculino en el que la estrella en ascenso,Marilyn,aparecía desnuda.No escuchó las sugerencias del estudio, que quería que desmintiera todo, y confesó que en 1949 tenía unas deudas que saldar y el calendario era la única forma de ganar dinero con rapidez,afirmando no tener nada de que avergonzarse.18 Los medios de comunicación se pusieron de su parte y el calendario se reeditó una y otra vez,hasta alcanzar los cuatro millones de ejemplares.
En abril de 1952 apareció por primera vez en la portada de la revista Life. En el interior de la revista Marilyn habló, entre otras cosas, acerca de su infancia. Durante este tiempo conoció al famoso jugador de béisbol Joe DiMaggio,con quién comenzó a salir.De inmediato los periódicos de Estados Unidos dieron a conocer al público el romance.21 Durante los siguientes meses se estrenaron cuatro filmes en los que Marilyn intervino.RKO Studios cedió a la actriz para interpretar un rol secundario en el drama Clash by Night,con guión de Clifford Odets y dirección de Fritz Lang.22 Se estrenó en junio de 1952 y recibió críticas buenas.23 En el mes de julio se estrenaron otras dos películas de Marilyn; la comedia We’re Not Married y el drama Don’t Bother to Knock.En ésta última obtuvo el papel principal, donde encarnó a una niñera psicótica. Me siento rejuvenecer,la comedia que dirigió Howard Hawks y coprotagonizó con Cary Grant y Ginger Rogers,se estrenó en el mes de septiembre;tuvo una buena taquilla pero críticas no muy buenas.
Darryl F. Zanuck consideró que Monroe era la indicada para interpretar a Rose en Niágara,una mujer que en plena luna de miel planeó el asesinato de su marido,rol que encarnó Joseph Cotten.
Si bien la película tuvo éxito comercial, la actuación de Monroe no fue bien recibida por los críticos.En la entrega de los premios otorgados por la revista Photoplay,apareció con un ajustado vestido color oro que causó mucho alboroto.Joan Crawford escribió un artículo en un periódico donde la calificó de vulgar.27 También fue muy criticada cuando participó en el concurso Miss America Parade,donde se mostró con un enorme escote que le llegaba hasta el ombligo,en noviembre de 1952.28
En diciembre de 1953 apareció en la portada del primer número de Playboy siendo, por lo tanto, la primera chica del mes de la revista, con la famosa fotografía Sueños dorados,donde mostraba sus medidas de 37-23-36 pulgadas (en centímetros, 94-58-92).
Su siguiente film fue Los caballeros las prefieren rubias (1953),una película que dirigió Howard Hawks y que protagonizó junto a Jane Russell.Monroe interpretó a Lorelei Lee,una bella muchacha graciosa en busca de un marido rico.Las dos actrices durante el rodaje se hicieron buenas amigas,incluso Jane la ayudó a superar el pánico que sentía a salir a escena.30 Durante el estreno de la comedia, en Los Ángeles,Monroe y Russell dejaron sus huellas en el Grauman’s Chinese Theatre.La interpretación de Marilyn del número musical Diamonds Are a Girl’s Best Friends se convirtió,con el tiempo,en un clásico de los musicales.También recibió muy buenas críticas por su actuación,y el film fue uno de los más taquilleros del año.
Después participó en Cómo casarse con un millonario, comedia en la que encarnó una de las tres modelos en busca de maridos -compartiendo cartel con Laureen Bacall y Betty Grable-,que alquilan un lujoso departamento con el objetivo de atraer acaudalados desprevenidos.32
Coprotagonizó junto a Robert Mitchum el western River of No Return.La película fue dirigida por Otto Preminger,con quien no se relacionó muy amistosamente,ya que él se irritaba con las constantes interrupciones de Natasha Lytess en el set de filmación.
A fines de 1953, la Twenty Century Fox le ofreció a Monroe filmar una película titulada The Girl in Pink Tights con Frank Sinatra, pero ella se negó a hacerlo y el estudio la suspendió.34 Luego,la actriz se casó con DiMaggio el 14 de enero de 1954 en San Francisco. Después se trasladaron a Japón,donde el novio había sido invitado para participar de la apertura de la temporada de béisbol.35 Marliyn se trasladó sola de Japón a Corea,donde actuó durante tres días para los marinos estadounidenses.
Regresó a Hollywood en marzo de 1954 y acordó con la Fox aparecer en Luces de Candilejas,el enésimo musical en el que la estrella cantó y bailó. El film obtuvo malas críticas,y en la taquilla sólo recaudó los costos de producción.
Después interpretó a La Chica en la adaptación cinematográfica del éxito de Broadway The Seven Year Itch.39 En septiembre de 1954, Marilyn filmó en la ciudad de New York la famosa escena en la que su vestido blanco se alzó por los aires procedentes del metro,mientras ella lo sujetaba sonriente.Un gran número de curiosos siguió con atención el rodaje de estas tomas,al igual que DiMaggio,quién según reportes de la época se enfureció.40 Después de una pelea de la cual fue testigo el periodista Walter Winchell,el matrimonio se trasladó a California.Evitaron la prensa durante dos semanas,hasta que Marilyn anunció la separación.41 El divorcio fue concedido en noviembre de 1954.42 La filmación de la comedia terminó a comienzos de 1955.
En 1955 Marilyn se reencontró con el fotógrafo Milton Green,autor de algunas de las fotografías que ella apreciaba mucho porque revelaban su complejidad y no hacían hincapié en su sensualidad.Nació una amistad entre ellos,y ella le confesó que se sentía frustrada por el contrato que tenía con la 20th Century Fox.Su salario por actuar en Los caballeros las prefieren rubias fue de 18 mil dólares,mientras que el de Jane Russell,su coprotagonista,fue de más de 100 mil dólares.43 Green le manifestó que debía abandonar a la Fox si quería ganar más dinero y lucirse más como intérprete,y la invitó a vivir con él y su familia para determinar el futuro curso de su carrera.44 Es así,que en ese año formó junto Milton la Marilyn Monroe Productions.
En mayo de 1955,Monroe comenzó a encontrarse en secreto con el dramaturgo Arthur Miller,a quien conoció en Hollywood en 1950.Cuando él se divorció de su esposa,comenzó a salir de manera formal con la diva.45 El 1 de junio de 1955 Joe DiMaggio acompañó a la actriz al estreno de The Seven Year Itch en New York.Más tarde animó la fiesta de cumpleaños de él,pero el festejo culminó a causa de un conflicto que se originó entre el público.
En 1955 no rodó ninguna película,pero perfeccionó sus dotes de actriz en el Actors Studio con Lee Strasberg.Durante este año se hizo amiga de los actores Kevin McCarthy y Eli Wallach,quienes notaron que las clases le resultaban difíciles porque implicaban una fuerte carga emotiva.48 Cuando Strasberg consideró que Marilyn estaba lo suficientemente preparada para actuar frente a sus colegas,interpretó con Maureen Stapleton Anna Christie, de Eugene O’Neill.Si bien vaciló durante los ensayos,durante la puesta en escena no necesitó de sus líneas.49 La caracterización resultó tan intensa que se ganó el aplauso de los demás estudiantes.
The Seven Year Itch fue un gran éxito comercial,ya que recaudó más de 8 milllones de dólares.50 Monroe recibió críticas positivas por su actuación,y retomó sus negociaciones con la Twenty Century Fox.50 El estudio le ofreció un contrato más ventajoso desde el punto de vista comercial,incluído un porcentaje de la recaudación,y concediéndole la posibilidad de una producción independiente cada año.51 52
La primera película que produjo su compañía fue Bus Stop.Su contrato le permitió elegir director y optó por Joshua Logan,formado en el método Stanislavsky utilizado en el Actors Studio.53 En esta ocasión Monroe interpretó a Cherie,una cantante de saloon con poco talento,que conoció a un vaquero que se enamoró de ella sin darse cuenta de todos sus deslices.En su autobiografía,Movie Stars, Real People and Me,Lohan escribió:”Marilyn es una de las actrices más talentosas de todos los tiempos (…),ella es brillante”.54 También dijo que ella debía ser nominada al Premio Óscar,pero sólo obtuvo una nominación a los Globos de Oro.
Durante este tiempo,la relación entre Marilyn y el dramaturgo Arthur Miller se mantuvo en secreto durante casi un año.56 57 Pronto,las revistas y diarios comenzaron a inundarse de reportes que hablaban acerca del romance de ambos.El contexto socio-político añadió otras graves preocupaciones a la pareja,ya que en Estados Unidos se originó en esos años la “caza de brujas“;Miller fue llamado a declarar ante el Comité de Actividades Antiamericanistas.58 Durante la investigación llevada a cabo por el Comité,los ejecutivos cinematográficos le aconsejaron a Monroe que abandonara a su prometido,pero la actriz se negó a hacerlo.58 El 29 de junio de 1956 se casaron en una doble ceremonia,civil y religiosa. La prensa accedió a la casa donde se celebró el evento, pero en una de la persecuciones en busca de fotografías murió accidentalmente una periodista que cubría el acontecimiento.57 Después el matrimonio partió hacia Londres,donde Monroe rodó El príncipe y la corista (1957). El rodaje de la misma le resultó muy angustioso, porque Laurence Olivier, su coprotagonista y director,se irritó en múltiples ocaciones por sus retrasos a la hora de filmar.
Aunque Marilyn y Oliver se enfrentaron,el actor después comentó que en la película, ella brindó una interpretación maravillosa.59 La actuación de Marilyn recibió muy buena recepción por parte de los críticos;ganó el David di Donatello,el equivalente italiano al Premio Óscar,el Premio Crystal Star en Francia,y estuvo nominada al Premio BAFTA.
Arthur Miller escribió especialmente para Monroe el guión de The Misfits.Esta sería su última película completa.Todavía casada con Arthur Miller,Monroe se enamoró de Yves Montand,marido de Simone Signoret,con quien compartía cartel en El multimillonario.
Cuando regresó de Inglaterra descubrió que estaba embarazada, pero el 1 de agosto de 1957 sufrió un aborto espontáneo.60 61 Con el aliento de Miller,la actriz regresó a Hollywood en agosto de 1958 y comenzó el rodaje de Some Like it Hot.La película fue coprotagonizada por Jack Lemmon y Tony Curtis, y dirigida por Billy Wilder. Éste último la dirigió en otra famosa comedia de los años 1950, la exitosa The Seven Year Itch.62 La falta de puntualidad,sus constantes peticiones de repetir las tomas y la dificultad que se le presentaba a la hora de memorizar sus líneas,sólo complicaron la relación que tenía Marilyn con sus compañeros,en especial con Curtis.63 Durante el período de filmación, sufrió de nuevo un aborto.
El film tuvo éxito enorme de crítica y público, además de ser nominada a cinco Premios Óscar. Marilyn interpretó a Sugar, una chica romántica, desafortunada en el amor y vulnerable; una rubia superficial, no demasiado inteligente, víctima de la maldad de los otros. Por su actuación recibió un Globo de Oro a la Mejor Actriz – Comedia o Musical. Wilder comentó que esa película fue uno de los logros más importantes de toda su carrera.
Después firmó un nuevo contrato con la 20th Century Fox, en el que establecía que actuaría en cuatro películas. Acordó coprotagonizar Let’s Make Love, bajo la dirección de George Cukor. La producción de la misma se retrazó por las condiciones físicas de Marilyn y porque a pedido de ella,el guión fue reescrito por Miller.
Los cambios que realizó el dramaturgo hicieron que Gregory Peck se rehuse a encarnar el papel principal del film; Cary Grant, Charlton Heston, Yul Brynner y Rock Hudson también rechazaron el rol, por lo que el estudio se lo ofertó al actor y cantante francés Yves Montand.66 Monroe y Miller se hicieron amigos de Montand y su esposa, la actriz Simone Signoret. Cuado Signoret regresó a Francia para filmar una película, Marilyn e Yves entablaron una comentadísima relación. Si bien ella le pidió que abandone a Simone, cuando el rodaje terminó,él volvió a Francia con su esposa.67 La película fue un fracaso tanto de crítica como de público.68
Durante este período la salud de Monroe se fue deteriorando notablemente. Con fecuencia llamaba por teléfono al Dr.Ralph Greenson, su psiquiatra, en las noches para combatir su insomnio. También visitó a otros médicos cuando él creía que era preciso recetarle nuevos fármacos.69
Sin descanso alguno, pasó del rodaje del musical al de Vidas rebeldes.El guión había sido escrito por Miller y la dirección fue entregada a John Huston.Marilyn tuvo como coprotagonistas a Clark Gable, Montgomery Clift y Thelma Ritter.En el drama interpretó a Roslyn,un personaje que su esposo calcó de situaciones,diálogos y momentos de su vida.La filmación comenzó en julio de 1960 y se llevó a cabo en Nevada.Monroe con frecuencia no podía relizar su trabajo,y para poder dormir consumía fuertes dosis de píldoras y alcohol.70
En el mes de agosto fue hospitalizada de urgencia en Los Ángeles durante diez días. Los períodicos indicaban que la actriz estaba cerca de la muerte, pero no revelaron las causas de la enfermedad.71 Monroe regresó a Nevada y terminó de filmar la película.72 Durante las semanas que quedaban de rodaje, la distancia entre Miller y la actriz fue creciendo. En noviembre, la pareja regresó separada a New York y ella se refugió en casa de los Strasberg.73
Mientra se separaba de Miller, falleció quien había sido su coestrella, Gable, a causa de un ataque al corazón.74 La viuda, Kay, le comentó a Louella Parsons que el “amor prohibido” que había conocido en el set de filmación de The Misfits era la causa de su fallecimiento, aunque nunca mencionó que fuese Marilyn. Cuando una periodista le preguntó a Monroe si se sentía culpable por la muerte se Gable, se rehusó a contestar,75 pero el reportero, Sidney Skolsky, confesó que en privado ella se arrepentía de haberlo tratarlo mal durante el rodaje y haberlo descrito como un “oscuro desesperado”.76 La actriz después acudió al bautismo del hijo del difunto actor, invitada por Kate Grable.76
The Misfits tuvo críticas mediocres y causó poco impacto en el público, aunque se elogió mucho las actuaciones de Monroe y Gable.76 Huston, contó después que Marilyn excavó dentro de sus propias experiencias personales para sacar a la superficie algo único y extraordinario. No tenía técnica de actuación. Era todo verdad, era sólo ella.76
Durante los siguientes meses, la adicción de Marilyn a los fármacos y al alcohol la pusieron al borde de la muerte.77 El 20 de enero de 1961 se divorció de Arthur Miller. En el mes de febrero ingresó a la Payne Whitney Psychiatric Clinic. Después describió la experiencia como una “pesadilla”.78 Después logró comunicarse con Joe DiMaggio, quién le facilitó el traslado de la clínica psiquiátrica a un hospital. Su delicado estado de salud le impidió trabajar por el resto del año.
En 1962 comenzó a filmar Something’s Got to Give, la tercera de las cuatro películas que establecía su contrato con la 20th Century Fox, coprotagonizada por Dean Martin y dirigida por George Cukor.Al momento de comenzar el rodaje, Monroe estaba delicada de salud, con frecuentes sinusitis, bronquitis, y síntomas cada vez más marcados de inseguridad. La Fox confió en este proyecto para sanear su economía, ya que la empresa amenazaba quebrar, debido a los desmesurados gastos que le generó la película Cleopatra.
El 9 de mayo de 1962 tuvo lugar, en Nueva York, la gala por el cumpleaños del presidente John F. Kennedy, en la que Monroe le cantó el “Happy Birthday Mr. President“, que se volvería tan célebre.79 Para acudir a esta gala, Monroe se ausentó durante 7 días del rodaje, a pesar de que la Fox le exigió que se quedara para cumplir con su trabajo.
Marilyn retornó al rodaje de Something’s Got to Give,y filmó las escenas en las que se mostró desnuda en una piscina. Comentó que quería “expulsar a Elizabeth Taylor de las portadas de las revistas”, mostrándose parcialmente desnuda en la portada de la revista Life.Por sus retrazos y repentinas ausencias fue despedida. La Fox intentó completar la película utilizando a otra actriz, pero Dean Martin se oponía, por lo que a la cinematográfica no le quedó más remedio que readmitir a Monroe.80
En las últimas semanas de su vida, Monroe retomó las negociaciones con la Fox para discutir su futuro profesional.81 Entre los proyectos se hallaban retratar a Jean Harlow en una película biográfica después filmada por Caroll Baker.
Entre sus proyectos se hallaban las películas Irma La Douce y What a Way to Go!, que finalmente interpretó Shirley MacLaine.Kim Novak la reemplazó en Kiss Me, Stupid,una comedia con Dean Martin.81 Su disputa con la 20th Century Fox se resolvió,su nuevo contrato estableció que recibiría medio millón de dólares por película. También podía eleguir guión,director y coprotagonistas.
AUDREY HERPBURD
(Ixelles/Elsene, Bélgica, 4 de mayo de 1929 – Tolochenaz, Suiza, 20 de enero de 1993) fue una actriz anglo-belga, ganadora del Óscar y del premio Tony. Es conocida por ser la primera actriz que impuso la tendencia del look casual en vez del glamour (fue la pionera de las “muchachas no divas” que son toda una pauta de nuestra época). Sin embargo su innovación, su pre-figuración de la espontaneidad juvenil, la “Cara de Angel” con su frescura que lucía en pantalla y su forma de vestir, que impuso estilos y modas, la transformaron para la Historia del Cine como otro de los Mitos del Séptimo Arte. Además Audrey Hepburn es también reconocida por ser bailarina, modelo y por sus abundantes acciones humanitarias.
Durante su juventud Audrey sufrió la Segunda Guerra Mundial primero en Belgica y luego en Holanda, de donde era originaria su madre. Para evitar que sus orígenes ingleses se revelaran, la madre de Audrey la llamaba Edda Van Heemstra, como ella, y la obligó a hablar holandes: Audrey hablaba perfectamente inglés, francés, holandés e italiano, se defendía con el alemán y también chapurreaba el español…una verdadera políglota. Estudió para ser bailarina, pero la guerra hizo estragos en su constitución, así que, pese a seguir estudiando y practicando, Audrey se vio en la disyuntiva de elegir una nueva profesión, que fue la de actriz. Participó en diversas películas hasta que le llegó su gran oportunidad con el musical de Broadway Gigi (1951). A la par, participó enVacaciones en Roma (1953), su primer papel en Hollywood, por el cual ganó el Óscar por la mejor interpretación femenina.
Durante los años siguientes Audrey se convirtió en una de las actrices más reconocidas por su inigualable belleza natural, ícono de la sencillez en la elegancia femenina y transparencia de personalidad. Fue considerada entre las más queridas y populares de la meca del cine y gozó de la amistad de casi todos sus compañeros de film.
Durante estos años protagonizó Dos en la carretera, Cómo robar un millón, Una cara con ángel, My Fair Lady (1964; el famoso musical multioscarizado) y el que se considera el papel de su carrera, la Holly Golightly de Breakfast at Tiffany’s (1961). Pero para Audrey su mejor papel fue, sin duda, el de la hermana Lucas en Historia de una monja. Ese papel, el conocer a su protagonista real, las similitudes (ambas eran belgas y habían sufrido la guerra) hizo que Audrey recapacitara mucho y se entregara más a sus labores humanitarias. Es, sin duda, una de las mejores películas de Audrey y del cine, pero muchas personas sólo ven a Audrey como un icono de moda por su Holly en Breakfast at Tiffany’s.
Su última aparición en el cine se produjo en 1989, desde entonces y hasta su muerte en 1993, Audrey colaboró activamente con UNICEF, convirtiéndose en embajadora de buena voluntad. Audrey entró en la historia como una de las mayores estrellas de Hollywood.
ACTORES DE LOS 50
MARLON BRANDO
(Omaha, 3 de abril de 1924 – Los Ángeles, 1 de julio de 2004) fue un actor y director de cine estadounidense.
Ganador de dos premios Óscar al mejor actor, por On the Waterfront (La ley del silencio) en 1954 y El Padrino en 1972, está considerado como el máximo exponente del Method Acting y el más relevante discípulo del Actors Studio, donde estudió el método Strasberg.
Nació y creció en Omaha, en el estado de Nebraska, con el nombre de Marlon Brando, al igual que su padre. Su madre era una mujer muy cordial que actuaba en el teatro local, y que despertó el interés del niño por la interpretación. Brando tuvo desde pequeño el don de observar a la gente e imitar sus gestos, lo cual hacía llevándolos al extremo. Fue un adolescente rebelde, y fue expulsado de varios colegios. Su padre lo reprimía por ello, pero le animó a buscar su propio camino. Brando marchó a Nueva York, donde estudió interpretación primero en la New School y después en el famoso Actor’s Studio.
Terminada su formación, comenzó a trabajar en varios teatros de temporada, hasta que en 1944 consiguió un papel en Broadway. En 1946, y antes de hacerse un nombre en el círculo teatral, llamó la atención en una pequeña obra llamada Truckline Cafe. La actuación de Brando fue realista al punto de que la crítica Pauline Kael llegó a creer que el actor estaba sufriendo un ataque en el escenario. Pocos años después, se convirtió en una estrella del teatro cuando interpretó la obra de Tennessee Williams Un tranvía llamado deseo, dirigida por Elia Kazan. Brando sabía que Williams estaba realizando entrevistas para elegir los actores para su obra y lo fue a ver, con el resultado de que obtuvo el papel protagonista.
Su primera aparición en el cine la tuvo en 1950 en la película The Men, una historia sobre veteranos de guerra convertidos en minusválidos. Fiel a su método de analizar los personajes que interpretaba para actuar en consonancia con ellos, Brando pasó un mes en un hospital militar para preparar su papel.
El actor interpretó a un soldado herido en batalla, paralizado de la cintura hacia abajo. En este primer filme, logró impresionar con una interpretación sensible e introspectiva. En los primeros años en el cine, Brando manifestó una falta de interés total por las convenciones de la industria cinematográfica, actuando según su propio criterio. Con ello influyó a otros actores como James Dean, Paul Newman, y más tarde también Robert De Niro.
Brando tuvo un éxito mucho mayor cuando actuó en la película de 1951 Un tranvía llamado deseo, basada en la obra teatral que ya había interpretado. En el filme compartió roles con Vivien Leigh, Karl Malden y Kim Hunter. Fue nominado al Óscar como mejor actor principal por esta película, y los tres años siguientes recibió otras tantas nominaciones por su actuación en Viva Zapata, Julio César y On the Waterfront (La ley del silencio). Por esta última película Brando ganó el Óscar.
Con base en estos éxitos, la carrera de Brando siguió en ascenso. En los años siguientes intervino en varias películas de géneros diversos, incluida la comedia, como en La casa de té de la luna de agosto, en la que da vida a un japonés que hace de intérprete para las fuerzas de ocupación americanas. Sin embargo, al final de los años cincuenta sus interpretaciones comenzaron a decaer. Brando parecía haber perdido su fuerza expresiva y las pautas que él mismo había establecido para su trabajo y que le habían dado tan buen resultado.
En los años sesenta la carrera de Brando decayó aún más. Sus actuaciones carecieron de toda inspiración, como en Rebelión a bordo y otras películas en las que intervino. A pesar de que conservaba su prestigio de las primeras películas, su popularidad había alcanzado un punto mínimo. Tampoco los productores y los directores confiaban en él, debido a sus interpretaciones mediocres y a su condición de actor difícil. Sin embargo había excepciones, como Arthur Penn, quien le reconocía como un gran actor.
Las cosas cambiaron para Brando cuando se le presentó la oportunidad de interpretar al jefe de una familia mafiosa en El Padrino, basado en una novela de Mario Puzo. Fue Brando quien insistió en que se hiciera una prueba filmada del personaje interpretado por él, y se ocupó personalmente del maquillaje. El director Francis Ford Coppola quedó impresionado por Brando caracterizado como Vito Corleone y tuvo que luchar por convencer a los productores para que aceptasen a Brando para este papel.
Por esa interpretación Brando consiguió su segundo Óscar. En esta ocasión Brando rechazó el Óscar, lo cual ocurrió por tercera vez en la historia de Hollywood (la primera vez la había rechazado el actor Dudley Nichols seguida por George C. Scott). En lugar de recoger el premio, Brando envió a la ceremonia a una actriz estadounidense de origen indio, que se manifestó en contra del tratamiento que recibía su pueblo en las películas de Hollywood.
Desde entonces la trayectoria de Brando fue muy irregular. Rodó alguna buena película, como El último tango en París, y participó brevemente en otras simplemente por dinero, como Superman, sus honorarios fueron cuatro millones de dólares por un papel de diez minutos, recibió $250.000 por cada día de trabajo. Su caracterización como Tomás de Torquemada en Cristóbal Colón: el descubrimiento fue interesante pero poco fiel históricamente. Siguió siendo considerado como un gran actor, por lo que intervino también en películas en las que apareció sólo unos pocos minutos. Destaca Don Juan de Marco, donde aleccionaba en cuestiones de amor a Johnny Depp, con quien forjó amistad en la vida real. En dicha película, tuvo por partenaire a Faye Dunaway.
En 2001 apareció en el corto (videoclip) para la canción You rock my world de Michael Jackson.
Entre 2003 y 2004 (poco antes de su muerte y siendo su último trabajo en vida) presto su voz para interpretar nuevamente a Vito Corleone, en los diálogos adicionales incorporados en el videojuego del Padrino, publicado (debido a varios retrasos) en 2006, significando un rotundo éxito en ventas
En 2006, gracias a la tecnología, como Jor-El, el padre de Superman, en la película Superman Returns.
Paul Newman

(Shaker Heights, Ohio, 26 de enero de 1925 – Westport, Connecticut, 26 de septiembre de 2008)1 fue un actor, director y productor estadounidense, ganador de dos premios Óscar de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood y un premio Globo de Oro de la Hollywood Foreign Press Association (Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood).
Tras varios papeles de extra, figurante esporádico y secundario con poco papel en varias series de la televisión norteamericana (Suspense en 1949, The Web en 1952), prueba suerte en el cine. Su primera película, The Silver Chalice (El cáliz de plata 1954) de Víctor Saville, cinta bíblica de lujosa producción y regulares resultados a nivel de crítica y público en su estreno, donde compartía cartel con Pier Angeli y Virginia Mayo, ha sido descrita por el propio Newman como “la peor película de la década”. Su primer éxito le llegó dos años después con un film de enorme repercusión a nivel internacional: Marcado por el odio (1956) de Robert Wise, en la que encarnó al boxeador Rocky Graziano en un papel al que también optaba Steve McQueen, y brillaba con una interpretación bastante notable al lado de dos jovencísimos Pier Angeli y Sal Mineo. Ese mismo año logra destacar en un film de ambiente judicial basado en una obra teatral que se apunta al éxito de Traidor en el infierno de Billy Wilder: se trata de la notable Traidor a su patria (de Arnold Laven, donde Newman trabaja con Walter Pidgeon y Wendell Corey en una trama de traiciones en el ámbito del espionaje militar. En 1957 repite con el director Robert Wise en un melodrama criminal donde comparte cartel con dos bellísimas Joan Fontaine y Jean Simmons: se trata de Mujeres culpables, en su momento no estrenada en cines en Europa pese a su indudable atractivo. Ese mismo año estrena la biografía musical de la cantante Helen Morgan (quien luchó por salir del alcoholismo estando en la cumbre de su carrera) titulada Para ella un solo hombre (de Michael Curtiz), al lado de la recordada actriz Ann Blyth.
Tras esta cinta, Newman rueda cuatro films importantes que se estrenan en 1958: La gata sobre el tejado de zinc (de Richard Brooks), adaptación de la espléndida obra teatral de Tennessee Williams que marcó toda una época y que pone al actor en el “mapa” de la industria cinematográfica estadounidense por su impecable encarnación del atormentado hijo de un rico empresario enfermo, por su perfecta química en pantalla con una turbadora Elizabeth Taylor, y por no dejarse robar ningún plano frente a característicos del talento de Burl Ives o Jack Carson; El zurdo (de Arthur Penn), revisión desmitificadora del legendario Billy the Kid que sólo triunfó en Europa, pero que es considerada película de culto, donde el actor realiza una composición bastante acertada; El largo y cálido verano, drama sureño nuevamente basado en Tennessee Williams y de generoso presupuesto, donde Newman trabaja por primera vez con Martin Ritt -uno de sus directores favoritos y cómplice de buena parte de su carrera profesional- y con la bella Joanne Woodward, que acababa de ganar el Óscar a la mejor actriz dramática por una memorable interpretación de mujer con desdoblamiento de personalidad en el clásico Las tres caras de Eva (1957, de Nunnally Johnson), de la que se enamora, además de compartir secuencias con sólidos compañeros como Orson Welles, Tony Franciosa, Angela Lansbury y Lee Remick, y por último Un marido rico (de Leo McCarey, comedia fresca y agradable pero no muy redonda, no especialmente recordada hoy, a no ser por la presencia de una exuberante Joan Collins).
En 1959 estrena un melodrama convencional y poco visto, pero digno de atención (La ciudad no es para mí, de Vincent Sherman), y al año siguiente vuelve a trabajar con Joanne Woodward en un melodrama de mayor relieve pero mediano éxito (Desde la terraza de Mark Robson, en el que ambos coinciden con Myrna Loy y Peter Lawford). No obstante, vuelve a dar en la diana cuando entra en el reparto de una de las superproducciones más costosas y famosas de la historia: la adaptación del best seller de Leon Uris Éxodo (1960) que produce y dirige el célebre cineasta Otto Preminger. Aunque tachada de sionista por algunos, la cinta logra recrear en parte la realidad de la creación del Estado de Israel tras la 2ª Guerra Mundial, y cuenta con inolvidable reparto: Eva Marie Saint, Ralph Richardson y Sal Mineo, entre otros.
1961 parece dar un revés a la joven estrella, al estrenar dos cintas que pasan sin pena ni gloria: por un lado, la célebre pero en su momento algo incomprendida El buscavidas de Robert Rossen, una de las mejores muestras del llamado “cine de perdedores” en la que tanto Newman como Piper Laurie, George C. Scott y Jackie Gleason logran magistrales actuaciones; por el otro, su segundo film con Martin Ritt, donde encarna a un joven músico de jazz que viaja a París con un compañero (Sidney Poitier) y ve actuar al mismísimo Louis Armstrong: Un día volveré, film de poca solidez narrativa y dramática pero que conserva cierto encanto. Pero, desde 1962 en adelante, Newman va encadenando un éxito tras otro, en títulos destacados como Dulce pájaro de juventud (nueva adaptación de Tennessee Williams que supone para Newman reencontrarse con el gran director y guionista Richard Brooks y que, pese a las imposiciones de la censura norteamericana para con el texto original, le permite ofrecer una de sus mejores interpretaciones, sin desmerecer a sus compañeros de reparto -entre los que sobresalen Shirley Knight, Geraldine Page y Ed Begley-); Cuando se tienen veinte años (de nuevo a las órdenes de Ritt, en una de sus colaboraciones más famosas, donde el actor comparte protagonismo con Richard Beymer); Hud (1963, otra vez bajo las órdenes de Martin Ritt y acompañado de los consagrados Patricia Neal y Melvyn Douglas en un drama psicológico enclavado en un ambiente rural y enmarcado en el mundo de los perdedores que tiene alcance); Samantha (comedia ligera dirigida por Melville Shavelson donde vuelve a coincidir con su ya esposa Joanne Woodward, y con una estupenda Thelma Ritter en esta especie de versión del clásico de Vincente Minnelli Mi desconfiada esposa (1958); El premio (cine de intriga claramente influido por el estilo de Alfred Hitchcock y basado a su vez en un best-seller de la época, realizado por Mark Robson y co-protagonizado por una deliciosa Elke Sommer), y Cuatro confesiones (de nuevo con Martin Ritt y con un completo reparto encabezado por Edward G. Robinson, Laurence Harvey y Claire Bloom, versión del clásico de Akira Kurosawa Rashomon con resultados globales netamente inferiores).
Su consagración definitiva como estrella de Hollywood se da en 1966 con su participación en una superproducción de cine negro que hace historia: Harper, detective privado, de Jack Smight, supone una renovación formal y estilística de un género ya en decadencia pero que este film actualiza y reinventa -e inicia un subgénero que recoge Frank Sinatra en su trilogía sobre el detective Tony Rome en Hampa dorada, El detective y La mujer de cemento-; Es uno de los films más taquilleros del año en medio mundo, y la crítica internacional arropa un film brillante que contaba también con Lauren Bacall, Shelley Winters, Janet Leigh, Arthur Hill, Robert Wagner, Julie Harris… Ese mismo año, Newman rueda su único film con Alfred Hitchcock: Cortina rasgada, al lado de Julie Andrews, que supone un fracaso comercial bastante inmerecido y que cuenta una interesante trama al hilo de la Guerra Fría. De aquí en adelante, la carrera del actor se consolida con películas de renombre y otras menos logradas pero de buena acogida: Un hombre de Martin Ritt (western psicológico donde Newman tiene un inolvidable duelo interpretativo con Fredric March y Richard Boone); La leyenda del indomable, de Stuart Rosenberg (primer título del actor con este director, que será uno de sus talismanes en los 70, y todo un clásico del género carcelario de todos los tiempos, donde el actor queda inmortalizado para la gistoria del cine junto a George Kennedy, Jo Van Fleet o Strother Martin); Rachel, Rachel (que supone su debut en la dirección, y una de las mejores radiografías de la condición femenina en la Norteamérica profunda, y otorga a Joanne Woodward una de sus mejores creaciones); Dos hombres y un destino, de George Roy Hill (primera reunión de Newman con este director y con Robert Redford para uno de los films clave de los 60 que revisitaba e innovaba en el western crepuscular y lograba uno de los mayores taquillazos de la década, suponía el descubrimiento de la malograda Katharine Ross y arrasaba en la entrega de los Óscar); 300 millas, de James Goldstone (reuniéndose de nuevo con su esposa en un film de carreras de coches que se apuntaba a la moda iniciada desde Aquellos chalados en sus locos cacharros en 1963 o La carrera del siglo en 1964); Comando secreto, de Jack Smight (mediocre thriller británico donde Newman sale airoso junto a Andrew Duggan y Sylva Koscino frente a un guión bastante flojo); Un hombre de hoy, de Stuart Rosenberg (su peor película pese a trabajar con su esposa y la inevitable química entre ambos); Casta invencible (su segundo film como realizador, logrado drama familiar con los rostros de Henry Fonda, Lee Remick y el hoy olvidado Michael Sarrazin); El juez de la horca, de John Huston (en su primer encuentro con este enorme director, en un remake de la legendaria y magistral El forastero, de William Wyler, de 1940, en compañía de una madura pero todavía sensual Ava Gardner); Los indeseables, de Stuart Rosenberg (western otoñal infravalorado por la crítica, donde Newman trabajaba con Wayne Robson y Lee Marvin en un film luego imitado hasta la saciedad); El golpe, de George Roy Hill (que supone la segunda película de Newman-Redford y todo un fenómeno social en el momento de su estreno, basado en una obra teatral de prestigio), y El hombre de Mackintosh, de John Huston (thriller casi británico no maravilloso pero redimido por la actuación de Newman, de James Mason y de la fascinante Dominique Sanda). Punto y aparte merece su tercera película detrás de las cámaras: El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas, de nuevo con Joanne Woodward como protagonista absoluta, supone el reconocimiento de crítica y público a nivel internacional y su entrada en la historia del séptimo arte en labores de autora.
La madurez interpretativa del actor llega con su aparición en la superproducción que, junto a la anterior Aeropuerto de 1970, inicia el subgénero de cine catástrofe: El coloso en llamas (1974), de Irwin Allen y John Guillermin, al lado de otras estrellas como Steve McQueen, Faye Dunaway o Richard Chamberlain. Su siguiente proyecto es una secuela de Harper que tiene buen tono narrativo: Con el agua al cuello, de Stuart Rosenberg. Sin embargo, con este film se inicia una especie de declive en la carrera del intérprete, y la calidad de sus films posteriores empieza a ser más irregular: Buffallo Bill y los indios (1976), bajo las órdenes de Robert Altman, divide a crítica y público pese a conseguir el Oso de Oro en el Festival de Berlín y a la innegable calidad de algunas escenas y a su gran reparto (Joel Grey, Geraldine Chaplin, Harvey Keitel,…); El castañazo (1977), de George Roy Hill, sólo consigue atrapar al público medio con una historia sobre el hockey donde Newman depura su método interpretativo para los papeles ligeros y brilla al lado de Melinda Dillon y Michael Ontkean; El día del fin del mundo (1980), de James Goldstone, intenta resucitar un cine de drama-catástrofe que, como mayor reclamo, empieza a caer en el olvido, con William Holden, Jacqueline Bisset y Burgess Meredith; Distrito apache: el Bronx, de Daniel Petrie, es un mero vehículo de lucimiento para el actor, de convencional trazado pero con un par de escenas memorables y excelente interpretación de Edward Asner; el telefilm La caja oscura, que continúa su línea de cine comprometido en la dirección, esta vez tratando la historia de las personas que sufren enfermedades mentales, y Ausencia de malicia (1981), de Sydney Pollack, drama político donde Newman borda en un cambio de registro un papel de (presunto) cínico-liberal-corrupto emparejado a la siempre destacada Sally Field.
En 1982 el cotizado actor resurge para ofrecer una de las mejores interpretaciones de toda su carrera, nominación al Óscar incluida, en la fenomenal Veredicto final, de Sidney Lumet. Basada en un guión de David Mamet y con estructura teatral, Lumet construyó una pieza de enorme solidez, contundente y patética que deslumbra por su sencillez narrativa, los grandes trabajos de los inmensos Charlotte Rampling, Jack Warden, James Mason y Milo O´Shea y su confeso coqueteo con el eterno cine de perdedores, tan querido por el cine norteamericano clásico. La historia de un abogado fracasado que se encuentra con un caso fácil en apariencia pero con trasfondo de poder -sin comparar con cómo se hubiese rodado en plan telefilm de sobremesa-, logra conmover de principio a fin. Tras este alabado papel, Newman reactiva su carrera y logra la respetabilidad definitiva con Harry e hijo (parcial autobiografía en sus relaciones con su hijo mayor, con el que salda cuentas a través de la realización del film) y, sobre todo, con la revisitación de El buscavidas que Martin Scorsese le brinda en 1986: El color del dinero le hace ganar un merecidísimo Óscar al mejor actor, a la par que su último gran trabajo en pantalla. En 1987 rueda su último film hasta la fecha como director: una adaptación de El zoo de cristal de Tennessee Williams que recibió buenas críticas y que, ciertamente, se ve con interés por resultados y reparto (Joanne Woodward, Karen Allen y John Malkovich).
Desde entonces, el actor ha seguido rodando films, la mayoría en colaboraciones de lujo o papeles principales, entre los que destacan títulos como Creadores de sombra, de Roland Joffé, en 1990; la preciosista pero poco valorada Esperando a Mr. Bridge, de James Ivory; la costumbrista Ni un pelo de tonto, de Robert Benton; el excelente thriller con aroma de clásico Al caer el sol, del mismo director (con un magnífico Newman secundado por Susan Sarandon y Gene Hackman), y la magnífica y nada despreciable Camino a la perdición (2002) de Sam Mendes, junto a Tom Hanks y Jude Law.
Por su aspecto bien parecido y sus hermosos ojos azules, Newman pudo haber sido un importante actor de cine romántico, pero buscó algo más que eso. Newman fue uno de los pocos actores que tuvieron una buena transición entre el cine convencional y moralista de los 50, y el cine más libre y comprometido de finales de los 60 y 70.
Una de sus últimas apariciones corresponde al film de animación de la productora Pixar Cars, en la cual aporta voz a Doc Hudson, uno de los personajes. El 25 de mayo de 2007, a sus 82 años, anunció su retirada definitiva del mundo del cine.
A principios de 2008 se le detectó un cáncer de pulmón y, según los médicos, le quedarían semanas de vida.